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martes, 26 de junio de 2018

La hegemonía del inglés y los factores que amenazan las minorías lingüísticas europeas

Resumen
En este breve ensayo se analiza hasta qué punto la influencia y la expansión del inglés es una amenaza para las lenguas minoritarias y se observa que aquellas no son la única causa de la situación de precariedad que estas están viviendo, sino que también intervienen otros componentes. Primeramente, nos acercamos al concepto de lengua minoritaria dentro del ámbito europeo. Seguidamente, se examina la cuestión de la hegemonía del inglés y cómo ha llegado a ser una lengua de comunicación internacional y su alcance en la actividad humana. De aquí, se pasa a determinar los distintos factores y las circunstancias que inciden en el declive del uso de las lenguas minoritarias como la difusión de lengua anglosajona, la globalización, la imposición de las lenguas nacionales y el propio deterioro de las minorías lingüísticas. Asimismo, se hace mención a las medidas supranacionales y nacionales tomadas en el seno europeo para contrarrestar su desaparición y asegurar así su existencia. Por último, se indica que no solo estas medidas son necesarias, sino que hace falta también el involucramiento de las mismas minorías etnolingüísticas, ya que por sí solas estas medidas no bastan. 

PALABRAS CLAVE: lenguas minoritarias, lengua franca, diversidad lingüística, política lingüística, precariedad lingüística.

Actualmente, numerosos informes y estudios de instituciones y organismos nacionales y supranacionales están alertando sobre la desaparición de muchas lenguas minoritarias europeas. La criticidad de esta situación nos lleva a analizar el porqué de tal fenómeno. Examinaremos los distintos factores amenazantes para dichas lenguas viendo que no solo el inglés ejerce una fuerte presión como lengua hegemónica, sino que concurren también otros elementos: la globalización, la imposición de las lenguas nacionales y el propio deterioro de las minorías lingüísticas. Para adentrarnos en el tema, aclararemos de antemano qué se entiende por lengua minoritaria y se indicará dónde se puede encontrar información sobre el estatus de las lenguas minoritarias europeas. Asimismo, veremos cómo y por qué el inglés se ha erigido en lengua franca y las consecuencias que se derivan de ello. Analizados estos aspectos, se abordarán los factores que influyen en la utilización o la desvalorización de las lenguas minoritarias y quiénes son los responsables de mantenerlas vivas o de ponerlas en una situación de peligro de extinción. Finalmente, se plantearán las cuestiones sobre cómo las lenguas minoritarias pueden sobrevivir en el futuro.

Un tema bastante complejo es definir qué es una lengua minoritaria. Según la Carta europea de las lenguas regionales y minoritarias (1992, p. 3) por lenguas minoritarias se entiende :

“las lenguas:
-practicadas tradicionalmente sobre un territorio de un Estado por ciudadanos de ese Estado que constituyen un grupo numéricamente inferior al resto de la población del Estado;
-diferentes de la(s) lengua(s) oficial(es) de ese Estado; no se incluyen ni los dialectos de la(s) lengua(s) oficial(es) del Estado ni las lenguas de los emigrantes.”

En términos generales, por tanto, se puede decir que las lenguas minoritarias son aquellas que no son variantes dialectales de las lenguas oficiales, no son per seoficiales y no reciben ninguna protección por parte de los Estados porque los mismos atribuyen la consideración de oficial a otro idioma. Sin embargo, hay que incluir dentro de las lenguas minoritarias aquellas que sí reciben esta protección en virtud de varias resoluciones y legislaciones dirigidas a preservar y promocionar la multiculturalidad y el multilingüismo en el ámbito europeo (Nuñez Martínez, n.d.), como el friulano y el catalán. También hay que englobar aquellas lenguas que se encuentran desatendidas, discriminadas o marginadas por extenderse a unas delimitadas zonas geográficas dentro de los Estados. Quizás, en este caso tendríamos que hablar más bien de lenguas minorizadas, ya que se encuentran en una situación de prohibición, represión o incluso persecución, lo que las lleva a un recorte en su utilización, como el romaní en numerosos países. No obstante, no se contemplan aquí solo las lenguas autóctonas, sino también aquellas lenguas que, aun siendo consideradas oficiales en algunos países, están subyugadas por el uso del idioma oficial de los países en las que se encuentran, como por ejemplo el griego y el francés en Italia, el eslovaco en Italia y Austria, el estonio en Finlandia o el alemán en Italia, Francia, Dinamarca y Bélgica, en resumen las lenguas fronterizas.

Actualmente, más allá de las veinticuatro lenguas que la Unión Europea reconoce como oficiales, hay más de cuarenta millones de europeos que hablan más de sesenta lenguas consideradas minoritarias (Unión Europea, 2018). Existe un mapa interactivo que muestra la totalidad de las lenguas minoritarias conocidas en Europa a través del sitio web The Ethnologue: Languages of the World. Además de visualizar datos referentes al número de población y al idioma o a los idiomas oficiales de un determinado país, se informa sobre cuáles y cuántas lenguas minoritarias existen, su presencia en una determinada área geográfica y su grado de vitalidad. 

A la localización de las lenguas minoritarias se opone la difusión a nivel europeo de la lengua inglesa. En la actualidad, su alcance expansivo es indiscutible y la encontramos en la expresión oral y escrita en todos los ámbitos de la actividad humana: desde el conocimiento científico a la investigación, desde la economía a las finanzas, desde la instrucción a la cultura popular, desde la diplomacia a las relaciones interpersonales de individuos con idiomas nativos diferentes (Fishman, 2001). Las razones por las cuales el inglés se ha erigido en lengua de comunicación internacional y dominante dependen de varios factores: por un lado, el colonialismo británico y la consecuente concentración del poder económico en los países anglófonos de los siglos pasados y, por el otro, la globalización, la cual ha contribuido al desarrollo y a la implantación de todas las innovaciones e investigaciones científicas y tecnológicas producidas en los Estados Unidos y ha favorecido una mayor interconexión e intercambio (Fishman, 2001; Siguan, n.d.). Se ha establecido así el convencimiento de que quien domine el inglés podrá viajar por el mundo, organizar sus negocios, difundir su publicidad e información sobre productos, dar a conocer y discutir sus posiciones políticas, sus investigaciones científicas, sus ideas, opiniones e inventos. A esto se le añade el hecho de que, desde el punto de vista meramente lingüístico, el inglés “es una lengua muy flexible, que admite con facilidad las innovaciones a lo que puede añadirse que no tiene una Academia que la encorsete de modo que es sólo el uso el que sanciona el uso de las nuevas palabras” (Siguan, n.d., p.2). 

Todos estos hechos ilustran que el inglés ha sido, y sigue siendo, un elemento indispensable en muchos territorios europeos. Además, en la presente era digital, el aumento continuo del contacto entre personas ha hecho que cada vez más empresas, equipos e instituciones “consideran prerrequisito tener conocimiento del inglés para acceder y conseguir un puesto de trabajo” (Fishman, 2001). Por esto es fácil entender que se haya potenciado el aprendizaje del inglés en todos los países. Tanto es así que en el curso de los años ha habido un crecimiento exponencial de la enseñanza de la lengua inglesa y se ha visto un incremento del número de estudiantes que se desplazan a los países anglófonos para perfeccionar sus conocimientos del inglés (Hamel, 2013). En un mundo cada vez más globalizado, está claro que el inglés ha tomado el rol de lingua franca, es decir, una lengua utilizada habitualmente por personas cuyas lenguas maternas son distintas. No obstante, se ha ido produciendo en los últimos años el fenómeno del regionalismo, es decir, una utilización más extendida de los idiomas oficiales de los Estados, y con ello la necesitad de proyectar estos mismos en la escena internacional intentando así desbancar la hegemonía del inglés (Hamel, 2013). Es el caso del español, el portugués y el francés, dado su número de hablantes y sus dimensiones geopolíticas (Guyot, 2010). Esto se ha traducido en un esfuerzo por parte de los países involucrados en defender la oficialidad del propio idioma destinando recursos económicos, políticos y educativos para tal fin (Fishman, 2001; Siguan, n.d.). 

En este contexto, es fácil entender que se haya descuidado gran parte de las lenguas minoritarias europeas poniéndolas en una situación de precariedad. Se puede observar, por tanto, que existe una amenaza real a las idiosincrasias lingüísticas europeas tanto directa como indirecta. Por un lado, el inglés ha podido penetrar en las casas de todos los hablantes de cualquier lengua exportando su propia cultura popular gracias a la radio, la televisión, la música, las películas y la enseñanza (Fishman, 2001) y promoviendo la adopción de palabras anglosajonas (Siguan, n.d.). Por otro lado, las lenguas minoritarias se ven estranguladas por la fuerza que ejercen las lenguas nacionales. A esto hay que añadir la presión interna que aquellas sufren: las minorías etnolingüísticas, una vez interiorizada la dominación lingüística y cultural del inglés, abandonan su propio idioma con vistas a una integración en la sociedad mayoritaria, desvalorizándolo, y adoptan el inglés al tener más utilidad en número de hablantes (Guyot, 2010; UNESCO, 2017). En otras palabras, la colectividad se reorienta “hacia los valores, las prácticas y las connotaciones de prestigio de las sociedades representadas por la lengua hegemónica” (Hamel, 2013).

A pesar de ello, tanto la difusión del inglés como el cuidado de las lenguas regionales “han creado un efecto de presión en las comunidades pequeñas que crean bolsas de localización y de restablecimiento de las lenguas locales, resistentes al cambio global” (Fishman, 2001). De igual forma, este fenómeno se ve coadyuvado por la intervención de las instituciones europeas y de organismos supranacionales que respaldan su protección en nombre no solo de la pluralidad del continente europeo con su diversidad cultural, étnica y lingüística que en sí misma es patrimonio, fundamento y enriquecimiento de Europa (Nuñez Martinez, n.d.; Consejo de Europa, 1992; Hamel, 2013), sino también en nombre de los derechos humanos fundamentales, entre los cuales se encuentran los derechos lingüísticos. (Hamel, 1995). Esta intervención ha dado paso a varios mecanismos de supervisión y de puesta en funcionamiento de todas aquellas resoluciones e instancias que animan a proteger y fomentar las lenguas minoritarias tanto en el ámbito privado como en el público, cubriendo los sectores de la educación, la justicia, la administración, las actividades y las instituciones culturales, las actividades económicas y sociales y el intercambio transfronterizo (Consejo de Europa, 1992; Nuñez Martinez, n.d.). Esto se basa en el convencimiento que “sin diversidad no hay desarrollo y”, por tanto, “es necesario impulsar la evolución de las lenguas como fuente permanente del progreso de la riqueza humana” (Hamel, 2013). Igualmente, se ha establecido una elaboración de políticas, legislaciones y prácticas en el seno de cada Estado para que las minorías etnolingüísticas se vean defendidas. No obstante los esfuerzos por parte de todos los actores involucrados, muchas lenguas siguen amenazadas y, desafortunadamente, el futuro de estas no es nada esperanzador, ya que se vaticina su opresión y su consiguiente desaparición (Fishman, 2001). Aun existiendo medidas dirigidas a la conservación de las lenguas minoritarias, el respaldo nacional e internacional solo no basta. Los hablantes de las lenguas minoritarias han de desear conservar la cultura y las tradiciones de su grupo étnico y, por ende, su lengua, signo de identidad (Siguan, n.d.; UNESCO, 2017). Asimismo, será necesario también el uso escrito de estas lenguas, así como una gramática y un vocabulario, para que den testimonio de su utilidad. Por consiguiente, las minorías tienen que tener la voluntad de enseñar su propia lengua a las generaciones venideras (UNESCO, 2017; Siguan, n.d.).

En conclusión, se ha visto qué son las lenguas minoritarias europeas y se han expuesto las razones por las cuales el inglés se ha erigido en lengua franca y de comunicación internacional. Aquí, se ha apuntado a la lengua anglosajona como amenaza para la supervivencia de aquellas por su grado de penetración en todos los ámbitos de la actividad humana dentro de todas las comunidades lingüísticas. Sin embargo, se han identificados otros factores que inciden simultáneamente en la posible extinción de estas lenguas, como la globalización, la regionalización y la estigmatización por parte de los mismos hablantes de las minorías. Finalmente, se ha tomado en consideración las acciones y las medidas tomadas para que las lenguas minoritarias sobrevivan y perduren en el tiempo.

Bibliografía

·     CONSEJO DE EUROPA. Carta europea de las lenguas regionales y minoritarias. (1992, 25 de junio). 
Recuperado el 10 de mayo de 2018, de http://www.consello.org/pdf/cartaeuropea92.pdf
·     FISHMAN, J. A. (2001). El nuevo orden lingüístico. Recuperado el 9 de mayo de 2018, de http://www.uoc.edu/humfil/articles/esp/fishman/fishman_imp.html
·     GUYOT, J. (2010). La diversidad lingüística en la era de la mundialización. En Historia y Comunicación Social. (2010, 15),  47-61, Universidad Paris 8 Vincennes.             Recuperado el 28 de mayo de 2018, de http://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/viewFile/hics1010110047a/18692
·     HAMEL, R. E. (1995). Derechos lingüísticos como derechos humanos: debates y perspectivas. Alteridades, 5(10), 11-23. Recuperado el 11 de mayo de 2018, de http://www.redalyc.org/html/747/74711345002/
·     HAMEL, R. E. (2013). El campo de las ciencias y la educación superior entre el monopolio del inglés y el plurilingüismo: elementos para una política del lenguaje en America Latina. En Trabalhos Lingüística Aplicada(2013), vol. 52, n. 2, pp.321-384. 
·     NUÑEZ MARTÍNEZ, M. A. (n.d.). El derecho a utilizar las lenguas minoritarias en los estados de la Unión Europea. Recuperado el 9 de mayo de 2018, de http://congresoace.deusto.es/wp-content/uploads/2016/01/Mesa-1-Acracia.pdf
·     SIGUAN, M. (n.d). Las lenguas y la globalización. 
·     The Ethnologue: Languages of the World, (2018, 21 de febrero). Sil International. Recuperado el 9 de mayo de 2018, de https://www.ethnologue.com
· UNESCO. (2017). Lenguas en peligro. Recuperado el 10 de mayo de 2018, de http://www.unesco.org/new/es/culture/themes/endangered-languages/faq-on-endangered-languages/
·     UNIÓN EUROPEA. Multilingüismo. (2018, 25 de mayo). Recuperado el 25 de mayo de 2018, de https://europa.eu/european-union/topics/multilingualism_es#lenguas_regionales_y_minoritarias

Singularidades y analogías entre la adquisición y el aprendizaje de las lenguas y su impacto en el aula y en la traducción

Resumen
En este breve ensayo, se intenta esbozar las similitudes y las diferencias entre la adquisición de la primera lengua y el aprendizaje de la segunda lengua, considerando las distintas teorías formuladas por lingüistas, filólogos y expertos en lenguaje. Se reflexiona primeramente sobre los conceptos de adquisición y aprendizaje, así como de los de lengua primera y segunda lengua. Se tendrá como punto de partida la necesitad del ser humano de comunicarse y relacionarse con los demás y se pasará a considerar la teoría chomskiana que caracteriza los procesos de adquisición y aprendizaje. Aquí se observarán los factores que entran en juego en las distintas fases de la vida de los seres humanos, como el desarrollo biológico, la edad, la interacción, la repetición y la práctica, que repercuten tanto en la adquisición como en el aprendizaje. Finalmente, se considerarán todos los aspectos observados dentro del ámbito de la traducción y del aula. El objetivo es ver cómo todos estos factores conjuntamente con las similitudes y las diferencias encontradas influyen en el proceso de formación del lenguaje del individuo.


PALABRAS CLAVE: formación del lenguaje, adquisición primera lengua, aprendizaje segunda lengua, competencia comunicativa, capacidad cognitiva.

Las diferencias y similitudes que encontramos entre la adquisición de la primera lengua y el aprendizaje de segundas lenguas, así como sus repercusiones en el ámbito de la enseñanza y de la traducción, hacen imprescindible aclarar de antemano algunos conceptos. Como veremos, estos influyen más o menos favorablemente a la hora de adquirir o aprender una lengua, tanto desde el punto de vista biológico como desde el puramente lingüístico. A continuación, tomaremos en consideración los distintos componentes que intervienen en los procesos de adquisición y aprendizaje examinados en las distintas teorías, y veremos cómo estos y las similitudes y las diferencias existentes entre ellos influyen en los individuos a lo largo de su vida, repercutiendo de forma inevitable en las aulas y en la traducción.

¿Qué entendemos por adquisición y aprendizaje? ¿y por primera y segunda lengua? Por adquisición se entenderá “el desarrollo gradual de la capacidad de expresarse en una lengua determinada cuando se utiliza de forma natural para comunicarse con otras personas que ya la conocen” (Yule, 2008, p.193) y por aprendizaje “el proceso […] de acumulación de conocimientos acerca de las principales características de una lengua que deseamos hablar,[…], proceso que […] tiene lugar en un ámbito más formal” (Yule, 2008, p.193). Asimismo, por primera lengua entenderemos la lengua materna, es decir, la lengua que adquiere un individuo desde la primera fase de su vida, y por lengua segunda, lengua extranjera, o bien una lengua hablada en el contexto en el que un individuo se encuentra pero que no es su primera lengua, o bien una lengua que no se hable en la comunidad a la que pertenece (Yule, 2008). 

El hombre tiene la necesitad natural e innata de relacionarse con desenvoltura con los demás y de expresarse de una forma lo más natural posible con el fin de ser capaz de participar en la vida comunitaria. En este contexto, el lenguaje se usa para “«comunicarse» unos con otros (Bernárdez, 2009, p.191), es decir tiene una “función socializadora” (Bernárdez, 2009, p. 191). El ser humano, desde las primeras etapas de su vida, a través del lenguaje corporal, las repeticiones y las imitaciones que acompañan el desarrollo del lenguaje, así como la interacción con el entorno en el que se encuentra (Yule, 2008), logra adquirir en un periodo de tiempo bastante breve cierto dominio de la lengua primera. Para Chomsky (citado en Liceras & Díaz, 2000; Navarro Romero, 2009) se trata de una predisposición biológica que hace procesar y producir el lenguaje con el que se está en contacto. El hombre tiene en sí una Gramática Universal a la que recurre y, a través de estímulos lingüísticos, los input, desarrolla un proceso de selección que irá configurando y fijando en el cerebro los parámetros de la lengua que usa (Liceras & Díaz, 2000). Se deduce con esto que estamos frente a un proceso inconsciente de adquisición del lenguaje que se realiza en un entorno de inmersión lingüística desde los primeros años de vida.

Por otra parte, el proceso de aprendizaje de una segunda lengua para un adulto se desarrolla de forma antagónica. Esto nos lleva a considerar el primer factor diferencial entre la adquisición y el aprendizaje: la edad. Aunque Navarro Romero (2009) afirma que existe un período crítico para poder adquirir una segunda lengua, se han llevado a cabo experimentos que han demostrado que esta hipótesis es un mito, al menos a nivel de pronunciación (Torres Águila, 2005). A diferencia de lo que ocurre en la primera etapa de nuestra vida, queda patente que el proceso de aprendizaje en los adultos se ejecuta de forma más consciente, ya que se dispone de patrones lingüísticos configurados y adquiridos con la primera lengua. Siguiendo el modelo chomskiano, en este caso se tiende a utilizar mecanismos de reconstrucción del lenguaje más que de selección gradual de los input lingüísticos adecuados (Liceras & Díaz, 2000), es decir, nos vemos influidos por lo adquirido en la lengua materna que extendemos a la lengua segunda. Por lo tanto, un adulto parece tener menor plasticidad cognitiva que un niño, el cual parece absorber todo tipo de estímulo, y tiende a ver atrofiada su capacidad de adquisición (Navarro Romero, 2009; Liceras & Díaz, 2000), saturada por las peculiaridades de la lengua primera (Yule, 2008). Además, un adulto tiene también un órgano fonológico ya formado, por lo que resultará más difícil producir sonidos equivalentes a los que producen los individuos nativos y que han sido adquiridos en la infancia. En otras palabras, como sugiere Lenneberg (citado por Torres Águila, 2005), existe un condicionamiento biológico en la capacidad de aprender una segunda lengua, ya que la flexibilidad del cerebro disminuye debido a los “hábitos fisiológicos” (Torres Águila, 2005, p. 2), y el aprendiente adulto precisará de un mayor esfuerzo.

Asimismo, no hay que olvidar la metodología con que el adulto y el niño realizan el aprendizaje de la segunda lengua (Yule, 2008). Esta se desarrolla principalmente en las aulas, es decir, en espacios delimitados y restringidos, donde se reciben instrucciones y donde, a partir de la edad adolescente, influyen negativamente los factores afectivos (Yule, 2008). No obstante, un adulto puede tener ciertas ventajas a la hora de aprender estructuras léxico-morfológicas así como sintácticas, ya que “ha aprendido a aprender” (Torres Águila, 2005, p. 7) y sabe discernirlas en la lengua segunda. Aun así, el hecho de no recibir suficientes estímulos y de que la interacción se vea disminuida permanecen. Esto ocurre si el aprendiente se encuentra formándose en la segunda lengua en un entorno donde esta no se habla de forma natural, pero resulta evidente que, si se encontrara en un medio donde sí se hablara y la exposición en la comunidad fuera más recurrente y continuada, los resultados mejorarían sensiblemente. En consecuencia, podríamos decir que un aspecto fundamental tanto en la adquisición como en el aprendizaje de una lengua es la interacción social, no obstante existan diferencias y limitaciones evidentes (cfr. ‘interaccionismo social’ por Romero Navarro, 2009, p.119). Esta interacción se hace indispensable a la hora de poderse comunicar, ya que se recibirá no solo los estímulos lingüísticos, sino también socio-culturales y, por ende, habrá una mejor capacidad de entendimiento y menores barreras (otra diferencia se podría identificar en los distintos referentes culturales que hacen parte del conocimiento de los individuos adultos, pero estos siguen teniendo interacción con el entorno, mientras que los niños son más sensibles a estos tipos de input- Liceras & Díaz, 2000).

Al amparo de cuanto dicho, se hace evidente otra característica común entre adquisición de la primera lengua y el aprendizaje de la segunda. Si un niño va adquiriendo el lenguaje a base de repeticiones (cfr. ‘madresía’, Romero Navarro, 2009, p.119) y de la práctica constante dentro del medio en el que interactúa, un adulto también puede adquirirlo a través de las repeticiones y la práctica mediante distintos métodos de aprendizaje (Yule, 2008). A pesar de los pocos estímulos que este recibe o de las distintas motivaciones que lo inducen a aprender la segunda lengua, repetición y práctica se hacen necesarias para poder aprender dicha lengua de forma gradual.

Todos los aspectos hasta aquí delineados también influyen en la traducción. Particularmente, tanto la práctica como la repetición del acto de traducir se hace necesario para el óptimo aprendizaje de las segundas lenguas (sobre todo a nivel escrito). Sin embargo, así como ocurre con el habla, la traducción ve una mayor influencia de transferencias léxico-sintácticas (Yule, 2008). Aun alcanzándose muy buenas competencias lingüísticas, no siempre se llega a entender cómo funcionan ciertos rasgos y categorías (Liceras & Díaz, 2000) y ciertas estructuras léxico-sintácticas utilizadas por los nativos (Yule, 2008). Quizá esto sea debido a lo que ya hemos mencionado anteriormente, es decir, al hecho de que la capacidad cognitiva se va debilitando; o, como sugiere Torres Águila (2005), a lo adquirido en la lengua primera que obstaculiza el aprendizaje. Igualmente, tenemos que tener en cuenta que el factor socio-cultural influye enormemente a la hora de traducir (Bernárdez, 2009): hay referentes culturales que a veces es de difícil interpretación, y trasladarlos de la lengua extranjera a la lengua materna, o viceversa, puede inducir a la equivocación o a la inexactitud.

En conclusión, podemos decir que existen similitudes entre adquisición de la primera lengua y el aprendizaje de la segunda lengua, como la necesitad de comunicarse, de interactuar y de practicar y repetir. Sin embargo, existen factores que obstaculizan el aprendizaje de forma plena de la segunda lengua, factores que en algunos casos favorecen algunos individuos y desfavorecen a otros, como pueden ser la edad, el contexto socio-cultural, el desarrollo físico, las aulas, la metodología, similitudes y factores diferenciales que influyen también en la traducción.

BIBILOGRAFÍA

      BERNÁRDEZE. (2009). ¿Cómo y por qué aparece el lenguaje? En ¿Qué son las lenguas?(cap.7, pp151-205). Madrid: Alianza Editorial.
      LICERAS, J.M., DÍAZ, L. (2000). La teoría chomskiana y la adquisición de la gramática no nativa: a la búsqueda de desencadenantes. En Muñoz, D. (ed.). (2000). Segundas lenguas. Adquisición en medio escolar, Barcelona: Ariel Lingüística. Recuperado el 19 de Marzo de 2018, de http://studylib.es/doc/6396719/la-teor%C3%ADa-chomskiana-y-la-adquisición-del-lenguaje-no-nativo
      NAVARRO ROMERO, B. (2009). Adquisición de la primera y segunda lengua en aprendientes en edad infantil y adulta. Philologica Urcitana, vol.2, pp. 115-128. 
      TORRES ÁGUILA, J. R. (2005). El mito del período crítico para el aprendizaje de la pronunciación de un idioma extranjero. Phonica, vol. 1, pp. 1-9. Recuperado el 19 de marzo de 2018 , de http://www.publicacions.ub.edu/revistes/phonica1/PDF/articulo_06.pdf
      YULE, G. (2008). Adquisición de la primera lengua. En  El lenguaje(3ª ed.), (cap. 14, pp. 175-186). Madrid: Akal.
      YULE, G. (2008).Aprendizaje de una segunda lengua. En  El lenguaje(3ª ed.), (cap. 15, pp. 192-201). Madrid: Akal.


Images

"Image is powerful, but also image is superficial. (...) How we look, though it is superficial and immutable, has a huge impact on our lives."


Ages ago I was working in the fashion industry and I must say that I share what Cameron Russell thinks of beauty and media. I think she’s quite brave and honest, as well as natural and clear. Expressing the reality of this business (or at least her reality) should not have been very easy, especially if we consider that she’s “been cashing out on” her beauty and she’s been partly living on it. 
I agree that photos are retouched, not only because I personally experienced it working closely with some photographers, but also because I discovered that even the world winner prize photos were retouched in contests such as World Press Photo and World Photography. Is anyone to blame? I don’t think so: after all, we’re doing the same thing with our pictures in several digital platforms such as Instagram, Facebook and Flickr to name just a few. The question for me is if we got those photographers as a model or if it is something related to our desire to appear beautiful and attractive and to be deemed as someone that is awesome and amazing. To this extent, I can see a connection with the idea of legacy Cameron Russell was talking about. 
At the same time, I think it’s true that there are people blessed with physical beauty, either because of genetics or because they are the “recipient of a legacy”. Nowadays, a pleasing body is considered to be the result of those aesthetic canons that developed and evolved throughout the centuries. Being tall, white, slender and feminine is still an asset in fashion industry, even though we can say that beauty is kind of subjective despite all the studies and analysis conducted at this regard: what it’s beautiful to me is not necessarily beautiful to you. However, these canons still exist and are pretty consistent in our time, whether we like it or not, and you can see them in every picture of any fashion magazines, billboards, newspapers and so on. On top of this, we have to keep in mind that everything that is manufactured and merchandised is made to flatter our eyes so that we have the impulse (or should we say a drive?) to buy this or that product: even the means with which they pursue an appealing result (read models) have to flatter our eyes. For this reason, image is obviously powerful and immutable, as the canons of beauty are, and, yet, it is something illusive rather than real.